En la última Newsletter de la European Mathematical Society (diciembre 2010) hay un largo artículo, de casi 11 páginas, dedicado al antiguo departamento de matemáticas de la universidad de Lvov (que nadie intente pronunciar este nombre). El artículo en cuestión está en la sección de historia. Lvov, una interesantísima y preciosa ciudad, fue la capital de Galicia (Ucrania). Lo que voy a decir a continuación no tiene ningún significado para aquellos que no conozcan la apasionante historia del cuaderno escocés. En este mismo blog hay un pequeño resumen. Para encontrarlo basta con escribir en el buscador “Cuaderno Escocés” y podréis leer el artículo.
¿Ya está? ¿Ya lo habéis leído? Pues bien, a lo que iba. En el artículo de la susodicha Newsletter se hace un exhaustivo estudio de la escuela matemática generada en Lvov que comprende un período que abarca desde 1661 hasta finales de la Segunda Guerra Mundial. Se habla de Ulam, Banach, Sierpinski, Mazurkiewicz, Zygmund, Alfred Tarsky, Kuratowsky, …y otros muchos nombres ilustres de la matemática contemporánea. Pero en ningún momento se hace la más mínima alusión al Cuaderno Escocés y mucho menos al Café Escocés, el centro en el que se coció la mayor parte de la producción matemática en la que ahonda el artículo. La única referencia (un tanto cogida por los pelos) está en la página 43 bajo el subtítulo de “5. The beginnings of the school” y dice textualmente “Banach was the kind of scholar who liked to work in a group, particulary in café surroundings”.
La única explicación que se me ocurre para justificar tamaño lapsus es que en el café escocés se fumaba y se tomaba café, ambas cosas en forma generosa y al menos una de ellas vetada rigurosamente por la moral vigente. Prefiero pensar esto antes que, dado el aire sutilmente peyorativo que tiene el comentario sobre Banach, no se esté refiriendo a esa “rareza” de que le gustaba trabajar en grupo.
No estoy criticando el contenido matemático del artículo, entre otras cosas porque no podría. Dentro de su academicismo es rigurosamente formal e instructivo.
Y también un autentico plomazo.
Los matemáticos de Lvov
Domingo, 23 de enero de 2011 a las 12:14