Let my children hear music

Jueves, 4 de marzo de 2010 a las 10:56

En 1972 Charles Mingus (uno de los compositores más relevantes del siglo XX) sacó al mercado discográfico un álbum de jazz titulado Let My Children Hear Music. Dentro del álbum, al que el autor calificaba como “the best album I have ever made”, había un extenso escrito que puede ser considerado como todo un panegírico a favor de la Música con mayúsculas. Su conclusión, de la que surge el título del álbum, decía algo así como: “deja que mis hijos escuchen música. Con los tuyos haz lo que quieras”.

Salvando distancias y como homenaje a Mingus, se me ocurre hacer un paralelismo entre música y matemáticas (no es el primero ni será el último). Ya en un artículo anterior intenté aclarar la diferencia que había entre lo divertido y lo interesante. Voy a extenderlo a lo que va de lo inútil a lo útil. No voy a entrar ahora (aunque sí cualquier día de estos) en si las matemáticas sirven o no sirven para algo, sino en la inutilidad de muchos métodos de enseñanza que se están aplicando actualmente. Hace unos días me encontré casualmente con la situación de tener que enseñarle a restar al hijo de un amigo mío que se estaba retrasando en el colegio por culpa de tan desconsiderada y cruel operación aritmética. Cuando el niño me enseñó, que no explicó, la forma en cómo debía hacerse la resta de dos números, me encontré con que mi deformada mente matemática no acertaba a entender absolutamente nada del método. Unos números rojos, de cuyo mote no consigo acordarme, aparecían por encima del minuendo y después de mantener una animada conversación con los del sustraendo, bajaban de manera muy “simpática” a ocupar su lugar en el resultado, allí, debajo de la raya. Me armé de valor y decidí transgredir las reglas. Le enseñé a restar como se había hecho toda la vida a ver que pasaba. El resultado fue altamente satisfactorio. Raúl, que así se llama el niño, aprendió a restar en cuestión de veinte minutos. Le dije a su padre que su hijo no tenía un pelo de tonto y todos tan contentos.

Esta transgresión que cometí con Raúl se hace cada día más difícil de llevar a cabo debido a la invasión de herramientas informáticas en las aulas, ya que estos métodos de enseñanza se valen de todo tipo de artilugios animados en 3D que hacen, si cabe, todavía mucho más simpáticos, fáciles y próximos al alumnado tan execrables algoritmos aritméticos.

Lamento decirlo, pero me temo que estamos creando una generación de” tontos-aprieta-teclas” que no dudo de que en un futuro ejercerán algún tipo de trabajo productivo (no sé si muy bien pagado) con una gran habilidad manual y muy poca capacidad de reflexión.

Parafraseando a Mingus: “con los tuyos haz lo que quieras, pero deja que mis hijos aprendan matemáticas”.

2 comentarios a “Let my children hear music”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: En 1972 Charles Mingus (uno de los compositores más relevantes del siglo XX) sacó al mercado discográfico un álbum de jazz titulado Let My Children Hear Music. Dentro del álbum, al……

  2. Οσκαρ dice:

    This is an interesting subject.
    Although I don’t know exactly which are the new methods for teach mathematics nowadays and I could agree than some of them couldn’t be useful, I think that also is important the contact with the computers in a early age. Actually I like see or imagine the computers as an extension of the human brain.
    Truth is also that as a tools the computers are, they should be used correctly.
    Γεια σας από την Ελλάδα!

Deja un comentario