Fijemos un punto en una recta y asignémosle el número cero. Luego, hacia la derecha, pongamos todos los números reales positivos y a la izquierda los negativos. En matemáticas a esto se le llama la recta real y se trata de una recta completamente llena, en la que no cabe ni un solo número más. Es densa y compacta, tanto que es imposible determinar dos números consecutivos.
En efecto, supongamos que dibujamos la recta sobre una mesa y que tenemos una regla con la que podemos marcar los puntos 1 y 0,00000001. Entre estos puntos tan próximos (si no dispusiéramos de un microscopio electrónico de barrido no podríamos verlos) hay muchos puntos más, tantos como infinitos, que son los mínimos necesarios para que no quede espacio entre ellos.
Sin embargo, la realidad de esto que llamamos mesa es distinta. Está formada por una sustancia material constituida por moléculas, átomos y, en última instancia, por partículas elementales. Estas (como puntos físicos) no solamente no están las unas junto a las otras, sino que están separadas por distancias astronómicas en relación a su tamaño.
